Lo básico es lo más sofisticado: Estilo sencillo y elegante.

Ficha de moda con look femenino elegante y estilo urbano

Si lo más básico acaba siendo lo más sofisticado… Menos mal que menos es más.

Este estilo sencillo y elegante que parece tan fácil de conseguir es, precisamente el que más cuesta. Te digo conseguir un estilo sencillo y elegante no significa ir aburrida ni renunciar a tu personalidad.

Porque una cosa es ir arreglada y otra es salir de casa como si fueras a recoger un premio que nadie te ha dado. De eso ya hablaremos otro día.

Te pones el modelito imposible, el corpiño que te aprieta hasta los pensamientos con la cara de sufrimiento de María Antonieta, los tacones con los que ya sabes que vas a sufrir aunque esas tiras de hilo de oro se te claven y tantos complementos que pareces un escaparate con patas pero más mona. Leer más

No es el look, eres tú.

No es el look, eres tú.

Mujer con look elegante en blanco y ficha de moda con complementos

 Relatos Nomentiendas

Porque la autoestima y el estilo personal tienen mucho más que ver con cómo te sientes que con la ropa que llevas.

Mañana he quedado a comer con mi amiga. La guapa. La estupenda. La que yo llamo, con todo el cariño del mundo, la Divinísima. Esa mujer que parece que ha firmado un pacto con la genética y encima tiene el descaro de no disimularlo.

Le he propuesto ir a un vegetariano. Ya sabes, por eso de que he empezado el régimen. Otra vez. Ella me ha mirado como si le hubiera dicho que pensaba alimentarme de alpiste al avena caramelizado. Leer más

El vestido de satén.

El vestido de satén.

El vestido de satén que no pide permiso para brillar.

Dicen, entre otras tantas cosas, que el satén es solo para la noche. También dicen que el blanco engorda, que las rayas ensanchan y que hay una edad para dejar de llevar minifalda. Lo curioso es que casi nadie se pregunta quién escribió esas normas. A saber.

A mí siempre me ha parecido un vestido demasiado bonito para dejarlo esperando en el armario hasta que anochezca. Y casi siempre se queda, triste y solo.

Me gusta verlo a plena luz del día, con unas sandalias planas, un bolso de rafia y esa tranquilidad de quien se viste para sentirse bien, no para cumplir expectativas y menos las de otros. ya sabemos que hay días en los que un vestido bonito no necesita una ocasión especial; la ocasión eres tú.  Somos nosotras.

Y cuando llega la noche, basta con cambiar los complementos, añadir un labial un poco más intenso y dejar que el satén haga lo que mejor sabe hacer: Captar la luz sin pedir permiso, envolverte y ser como Rita en Gilda. Quizás ese es el punto.

¿Qué alguien piensa que vas demasiado arreglada para comer? Seguro.

¿Qué cualquiera cree que vas demasiado sencilla para una cena? También.

Siempre habrá quien opine sobre cómo deberías vestir, cuánto deberías enseñar o qué colores «te corresponden» según la edad. Es curioso: hablan mucho de la ropa y muy poco de cómo te hace sentir. Punto y aparte.

Yo prefiero otra forma de entender la moda. La que no entiende de etiquetas. La que convierte un vestido en una actitud y no en un protocolo. La que no entendemos pero queremos.

Así que ponte el satén cuando te apetezca. Para un café, para una reunión, para una cena o simplemente porque esa mañana te miraste al espejo y te gustó lo que viste. Por fin, bendito momento.

Porque la mejor tendencia siempre será vestir para una misma e imaginar que eres toda y cada una de ellas.

No me entiendas, solo quiéreme.

 

Verdades y mentiras de tu ropa interior.

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Cuenta la leyenda que, existe una probabilidad que las pocas ganas que tengas de mostrar tu ropa interior es inversa proporcionalmente a las posibilidades que tengas de enseñarla. Me explico no sé si me entendéis. Día que sales con el modelito, tipo sujetador heredado de tu hermana que esta para tirarlo pero que, inexplicablemente tú le encuentras diez mil utilidades pero ninguna útiles, y tipo braguita desparejada y huérfana de tu mejor conjunto que era ideal y desde que la parte par de arriba se perdió en la lavadora, en casa de tu amigo o vete tú a saber ,ha mutado a destronada porque inexplicablemente, le tienes tirria; día que acabas mostrándole el modelito a todo cristo, bien porque tenías cita con el médico y lo habías olvidado, bien porque te da por comprarte ropa con una dependienta sombra que te abre el probador sin avisar, o bien  porque ,suele suceder, ese día horribilis de tu ropa interior te ligas a un tío y, claro, suele pasar.

Al hilo de lo anterior es ese día, precisamente que te vistes interiormente con estos dos desechos textiles que puede ser que hasta Eva en el paraíso iba mejor conjuntada que tú es cuando ese precisamente día acabas enseñándolo todo, y es que ya nos lo advertían nuestras abuelas, niña vístete por dentro que nunca se sabe lo que puede pasar por fuera.

No me digáis que, no usáis la ropa interior de acuerdo a vuestro estado de ánimo,

Si estas de bajón y te importa tres pitos que dos lo que suceda alrededor tuya, abres el cajón de tu ropa lencera que ni reparas en si es vieja, nueva, de los reyes de hace siete años, y te colocas lo primero que cae en tus manos llámese tanga, braga o carpa de circo. Cuanto más de bajona estés más agujeros tendrá tu ropa interior.

Si estas a dieta y además eres forofa emperdernida de las dietas milagros, aun a sabiendas que has empezado la operación bikini al revés, y te das cuenta que lo que el año pasado te quedaba clavado este año se te clava por todos lados y todo lo que encuentras para ponerte es de repente diez tallas más pequeña, no te queda otra que tirar del baúl de los recuerdos y colocarte la braga carpa circo del sol que desde luego el michelín va a estar ajustado pero que sepas que serás las miss anti morbo de todo el vecindario.

Si eres una mujer de mundo moderno, cosmopolita, madre, esposa, currante, princesa, perfecta, lista, guapa y todo a la vez seguro que a las 7 de la mañana cuando te suene el despertador y aun con el rimmel pegado no veas ni lo que te vas a poner, crees que es tu conjunto ideal negro pero resulta que ha mutado a color morado y aún seguimos atónitas porque ya, la semana anterior, tu conjunto blanco se convirtió en un rosa descolorido que nadie se lo explica. Así que ropa nueva de colores preciosos que se convierten en andrajosas y descoloridas y cambian de color sin motivo aparente: misterios sin resolver. Si este es tu perfil eres una mujer del siglo 21.

Al final, como decían nuestras abuelas vístete de limpio por dentro, por lo que  pueda pasar por fuera…y da igual como se llame, sujetadores, braguitas, shape moldeadora, combinaciones y ligueros, o tangas que sintiéndose una como una venus, lo mejor está por llegar que una, cualquier día  se pone lencera de lujo y ese dia seguro que ni vas al médico, ni de compras , y lo mas importante, ni ligas. Ojito. Y las de repuesto, siempre.