Rojo y rafia.

Rojo, cereza y un poco de mí

Hay días en los que me apetece ir de rojo.
No porque tenga nada que demostrar, sino porque me gusta cómo me hace sentir. Y más en Italia.

El cereza tiene algo especial: tiene fuerza, pero también elegancia. Me da luz, me favorece y, sobre todo, me hace sentir femenina sin tener que esforzarme demasiado.

Y luego está la rafia…
Porque por mucho que una quiera ir de mujer sofisticada, siempre hay una parte de mí que dice:
“Muy bonito todo, pero vamos a estar cómodas.”

Supongo que ese es mi estilo ahora:
un poco de color, un poco de elegancia, un bolso de rafia y bastante personalidad.

Porque al final no se trata de ir perfecta.
Se trata de sentirte tú cuando te miras al espejo.

Y si además consigues hacerlo sin que te apriete el vestido…ya es alta costura.

No me entiendas, solo quiéreme.