Amor fugaz

Yo viajo sola. No esta tan mal, salvo ese incómodo momento en que tienes que cargar con la maleta, y vas con prisas, y yo, siempre voy corriendo, ese incómodo momento en que tienes que comer sola y ese incómodo momento en que te aburres tanto que tienes en tu cabeza la canción odiosa de la pasta dentífrica y no te sale otra.Salvo esos momentos, yo prefiero viajar sola.

Mi experiencia me aconseja: Hay que buscarle el morbo al asunto. Lo que es aprovechar el tiempo. Que si entre escala y escala te haces amigo del del asiento 3 H a la ida y del 8J a la vuelta, mejor.Si es un cañón mejor que mejor. Y si te lo ligas: «chica, ya has triunfado», el viaje se te pasa en un santiamén. Planazo.

Yo llevo a la práctica la máxima de enamorarme fugazmente en los medios de transporte, y además me enamoro de una forma muy importante. A ver no me malinterpretéis, si tenéis que, por ejemplo, coger el metro y te cruzas a las mismas horas con las personas de siempre y varias veces al día, es normal que esas miradas al final sean de amor.

No es como ligar con tus tacones de diez centímetros en tu local preferido atestado de petardeo pero se le parece. Al final acabas hablando de gilipolleces.

Vas en un avión y en vez del súper atractivo madurito del 5-A pasillo te toca al lado el pasajero mas pejiguera que lo más interesante q te pregunta es si viajas por negocio o por placer.» Viajo porque hoy no tenía nada mejor que hacer. Y no me molestes que en este viaje me voy a enamorar dos o tres veces».

Y es que el enamoramiento fugaz es lo q tiene, se sobreactúa y se exageran las virtudes, y te empiezas a imaginar un universo paralelo que distorsiona la realidad presente 100%, y seguro que el separado que está en su peor momento te lo imaginas como el tio más divertido que has conocido y que te va a hacer reír una barbaridad, cuando lo que en realidad haría, es contarte su proceso de separación remontándose al día que conoció a su ex comiendo palomitas en el cine.

Y el que te imaginas como perfecto marido de casa que te arregla las chapuzas justo forma parte del 10% chungo de hombres que no saben ni poner una puntilla. Pero ahí está el ideal.

Y el que ves de refilón monísimo, (porque tampoco es plan de volver la cabeza cual niña poseída del exorcista), es horrible y todo lo que  tenia de melenón por detrás ya no lo tiene por delante. Da igual. Monísimo, «es que no veo bien» se excusa una.

Pero bueno, el aburrimiento es lo que tiene, que acabas viendo cosas donde no las hay, y si, ya sé que no hago cosas muy normales, pero siempre acabo haciendo igual. Y un consejo: para los que os da miedo viajar en avión, os perdéis siempre lo que de verdad mola. Y me abro ya, que llego tarde y el tren como el amor solo pasa una vez en la vida.

NOTA Este post ha sido escrito para la revista Southchic, y desde aqui quiero darles las gracias.

 

4 thoughts on “Amor fugaz

  • 24 mayo, 2012 at 10:05 am
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    Genial tocaya!!!.. eres genial!!!… Me has hecho recordar viejos tiempos de soltera, cuando yo también viajaba sola, y me pasaban todo ese tipo de circustancias en los aviones, trenes y demás!!!.. Pero tú lo has sabido explicar con tu gracia e ironía únicas. Me declaro super fan tuya desde YA!!.

    Mil besos

    Silvia http://www.mymakeup10.com

  • 29 mayo, 2012 at 2:53 pm
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    Este blog de lo mas dinámico y entretenido que puedes encontrar en la red, Enhorabuena Silivia.

  • 22 abril, 2014 at 9:41 pm
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    Jejejeje. Yo viajo poco sola, pero lo recomiendo 100 %. Y se lo que dices…eso del avión…, duró unos días…y después chasco total ;)))

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