Fatal de lo mío.

 

Si quieres asustar a tu próxima pareja potencial, vete con ella de compras, ahora, después no te quejes de que ahuyentas a los hombres. Yo te lo he advertido, pero conmigo nadie lo hizo. Así que sigo entrando en Loewe sola y en la caja nadie me espera y me dice: «Deja, amor, esto te lo pago yo». Y eso, más que no tener suerte, es una putada.

El caso es darle el día, que él se lo merece, lo que pasa es que para mí el shopping es una terapia antidepresiva y un «vivo sin vivir en mí». Son ellos los que al escuchar la frase «me voy de compras» acaban con depresión y con los pelos como escarpias; y empieza un juego de odio pero en plan amigos, y eso es muy duro, es lo que yo llamo “anatomía de una discusión”, que empezamos las mujeres pero por algo que no hacen los hombres.

Y es que el otro día, sin ir más lejos, voy con mi chico paseando en plan romántico él, y yo, de escaparates, y te prometo que yo ni quería mirar, ni quería consumir, ni quería entrar… hasta que claro, pasamos por mi zapatería favorita, y es como un imán, que es ver los taconazos super-ideales-de-los-que-yo-sin-ellos-me-muero y cambiar mi visión del romanticismo. Y en un segundo ves los fotogramas de una película, cual muerte cerebral, pasar por tu cabeza, uno a uno, de todos los otros quinientos pares que tienes en tu casa, los cuales, para qué engañarnos, son todos inservibles y son estos, los que están ahí quietos tras el cristal, lo que te dan la vida.

Sólo dos palabras: me encantan, en plan rogando desconsoladamente  en mi interior, y me dispongo a desarrollar el típico ritual de shopping, a saber: entrar, probármelos y mientras estas pensando , «Yo ya sé con qué ponérmelos”, que él los dejase abonados.

Tampoco es tan difícil, ni tan complicado, que lo complicado lo hacen ellos, pues no, se ve que no capta la indirecta, y se ve que mi nivel de sugestión está entre cero y ninguno;  sólo me mira y dice: ”Sí bueno, son monos, pero vamos que llegamos tarde.”

Vamos a ver, que no me lo puedo creer, ¿cómo que llegamos tarde?, ¿que mi objeto de deseo e idolatría se va quedar en el frío escaparate y no en mi cálido vestidor?. Me acabas de desalinear mis chakras, y para mí eso es un dramón de los gordos. Que yo tolero muchas cosas pero en esto soy muy intransigente, que me gustan las verdades pero en esto no.

Y ya te puedes imaginar mi careto… que me voy conociendo y me basta y me sobro yo sola para caldear el ambiente, y antes de que se decrete el estado de alarma, me salta con eso de: «A las mujeres no hay quien os entienda, ¿ahora qué ha pasado?». Que qué ha pasado me pregunta con retintín, «¿Es por los zapatos?, ¿los quieres?» (por fin que parte de “me gustan los zapatos” no entienden los hombres se hace realidad). «Pues si los quiero». «Pues haberlo dicho antes». «Te lo he dicho». «No, amor. Me has dicho que te gustan, no que te los regale». «¡Es lo mismo!». «Venga vamos… «. «No, ahora ya no».

Y sí, lleva razón, no hay quien me entienda, pero yo, una vez que me obsesiono con lo indebido, no reculo ni de coña, porque aquí cada uno está fatal de lo suyo, que si yo contara… lo que pasa que aquí nada más se sabe lo mío (que para eso soy la que escribe el blog y la única que se moja y juega sin red, no como vosotros), que sí, que ya lo sé, que yo me contradigo pero que lo hago equilibradamente y muy de vez en cuando. Pero hasta para disimular hay que valer.

PD: A Ana A. por animarme y ser paciente…

43 thoughts on “Fatal de lo mío.

  • 28 octubre, 2011 at 11:24 pm
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    Divertida y original, como siempre. Una suerte tener estos razonamientos de vez en cuando. Ya lo decía Mary Poppins: «With a spoon full of sugar…» 🙂

  • 28 octubre, 2011 at 11:26 pm
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    Silvia tengo que reconocer como hombre,,,!! QUE LLEVAS TODA LA RAZON DEL MUNDOOO !!…pero que hariamos sin vosotras.

    • 29 octubre, 2011 at 12:11 am
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      vendido!! 😛 jajajaaj

  • 28 octubre, 2011 at 11:34 pm
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    viendo lo visto!! los hombres somos los malos.. y ustedes las buenas… que razon tiene el.. quien os entiende…. jajajaja

  • 28 octubre, 2011 at 11:38 pm
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    ¿Sabes? Yo creo que ni nosotras somos tan complicadas, ni ellos tan tontos. Al final acabamos siendo nosotras las tontas que por un «mal-llamado-orgullo», los zapatos siguen en el escaparate y nuestra cara hasta los tacones.
    Ahora eso sí….cada uno estamos fatal de lo nuestro…..jajajaja.
    Un beso rubia guapa y gracias porque siempre me haces reír y no sólo en tus post.
    Muuuuaaaacks

  • 28 octubre, 2011 at 11:44 pm
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    Bueno chica, qué suerte tener la cabeza tan vacía de preocupaciones como para que unos zapatos sean tan importantes.

    • 29 octubre, 2011 at 12:03 am
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      ¿Que es lo que tienes tú en la tuya para que no pilles la intención del post, integrales y ecuaciones de 2º grado? Un poco imaginación y sentido del humor chica.

      • 29 octubre, 2011 at 12:13 am
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        toda la razon!

    • 29 octubre, 2011 at 12:32 pm
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      Hola Anais:
      Perdona si te molesta lo que voy a hacer, pero no lo puedo remediar soy como
      el escorpión del cuento
      Verás: Esto es pura ficción literaria
      Y como ficción literaria, estarás conmigo de acuerdo que estas dos situaciones son similares
      A)
      -El.-¿Ha pasado algo? O no?
      -El.-¿Es por los zapatos?, o “¿no lo es?”¿Los quieres?”¿O no?
      -El.-¿Continúo con la incomprensión? ¿O no?
      -Ella ¿Continúo dándole lo que se merece? ¿O paro ya?
      -Ella .- Y ¿Ahora ,reivindico mi orgullo? ¿O no?
      Estas dudas están en los pensamientos de los personajes de este relato
      B)
      ¿Actúo o me inhibo?;
      ¿Cumplo con el deber de la venganza? ¿o no?
      ¿Continúo aparentando mi locura? ¿O no?
      ¿Revelo lo que el fantasma me confió? ¿O no?
      Estas dudas están en el pensamiento de Hamlet en la famosa frase
      Ser o no ser, he ahí el dilema
      Somos libres y podemos decir y hacer lo que queramos, pero cuando entramos
      En casa ajena, no solemos menospreciar al dueño de la casa, intenta comprender al escritor en su intención de lo que quiere comunicar y si no es así o no te gusta lo escrito al menos intenta valorar el esfuerzo realizado por él

      Jaime

      • 29 octubre, 2011 at 3:07 pm
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        ainsss…que yo no tenía intención de molestar jooo!!!. Me rio mucho con este blogs,solo tenía un mal día, lo siento de veras. No fué una crítica destructiva, solo un comentario rabioso. El fantasma lo comprenderá.

        • 29 octubre, 2011 at 4:55 pm
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          El fantasma es un tio fuera de serie y ya te perdonó antes de que te disculparas .En cuanto a mi, soy yo el que te pide perdon , por la encerrona ,por la humillacion
          y por el daño innecesario

          Jaime

          • 29 octubre, 2011 at 5:00 pm
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            Esto es un blog y parece el Diario de Patricia…

          • 29 octubre, 2011 at 7:16 pm
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            En absoluto me he sentido dañada ni humillada. Hay cosas en mi vida mucho peores. ¿quien no tiene ahora sentido del humor??. Gracias por tu comprensión.

      • 29 octubre, 2011 at 4:20 pm
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        Genial Jaime! Toda la razón

        • 29 octubre, 2011 at 5:01 pm
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          Se ha disculpado y eso es de agradecer ,Olé por ella
          Yo lo doy no solo olvidado sino que ni siquiera ha ocurrido

    • 11 diciembre, 2011 at 9:43 pm
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      Los zapatos de tacón tensan los músculos de las piernas hasta los glúteos, por lo que hace las piernas más definidas y con los tacones, al parecer más largas, más estilizadas. Ven la vida desde un punto de vista más alto, lo que da cierto optimismo y sensación de superioridad.
      Son símbolo de dominación, deseo sexual, elegancia y ganas de gustar.
      Acostumbrarse a ellos, parece ser que cuesta menos que no volver a usarlos.
      Nuestro cerebro busca incondicionalmente sensaciones e información del exterior. Sobre todo sensaciones agradables.
      ¡Déjale que se pirre por unos zapatos mientras no nos meta en un lío al resto!
      Y en los hombres, hacernos los tontos es la anestesia para pasar olímpicamente de una situación que sabemos que va a a acabar como el Rosario de la Aurora.

    • 11 diciembre, 2011 at 9:57 pm
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      Los zapatos de tacón tensan los músculos de las piernas hasta los glúteos, por lo que hace las piernas más definidas y con los tacones, al parecer más largas, más estilizadas. Ven la vida desde un punto de vista más alto, lo que da cierto optimismo y sensación de superioridad.
      Son símbolo de dominación, deseo sexual, elegancia y ganas de gustar.
      Acostumbrarse a ellos, parece ser que cuesta menos que no volver a usarlos.
      Nuestro cerebro busca incondicionalmente sensaciones e información del exterior. Sobre todo sensaciones agradables.
      ¡Déjale que se pirre por unos zapatos mientras no nos meta en un lío al resto!
      Y en los hombres, hacernos los tontos es la anestesia para pasar olímpicamente de una situación que sabemos que va a a acabar como el Rosario de la Aurora.
      Llegas a la habitación compartida con tu novia/esposa. Un armario para ropa y otro para zapatos. Los hay de casi todos los colores, tamaños, materiales y adornos. Y quiere seguir comprándose más. Algunos tienen hasta el puntito rojo de pegatina en la suela de lo poco que se ha andado con ellos.
      Ella está en su derecho de seguir comprando más y más para satisfacer su ansia de zapatos. Es el ansia. El ansia. Y nosotros que nos comportamos de una manera más razonable nos ponen como unos amargados y que no comprendemos nada.
      En parte nos gusta que seáis coquetas. Pero inventad una forma más sensata de hacerlo. Por favor.

  • 29 octubre, 2011 at 12:18 am
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    Ufff, si yo te contara……!!!. Y sentido del humor..hoy poco.

  • 29 octubre, 2011 at 6:21 am
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    Uno de los maestros de la magia es un argentino, al que le falta una mano, que se llama Rene Lavand Cuando acaba cada numero apostilla
    «No se puede hacer mas lento,,,,,,o si»
    Y va el tio y lo hace mejor y mas lento
    Silvia tu eres el Rene Lavand de la escritura
    «No se puede hacer mejor…..o si» Y vas y lo haces
    «No se puede hacer mas divertido…o si» Pumba , hay lo tienes
    «No se puede hacer mas real….o si» jajaja a quien no le ha pasado
    El final fantastico, que hasta para disimular hay que valer
    Ya sabes lo que me divierto contigo,ya espero el proximo
    Sigue asi Rene Lavand

  • 29 octubre, 2011 at 9:42 am
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    UYYYYY, K BIEN DESCRIBES SENTIMIENTOS Y SITUACIONES!!!!!!!……

  • 29 octubre, 2011 at 11:04 am
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    Una amiga me recomendó una lectura divertida. Sábado por la mañana, café del Mar de fondo para ambientar y como los amantes de las buenas series me he leído, alguno dos veces, todos tus relatos de tirón con una sonrisa entre idiota y maliciosa.
    Aunque ya hace muchos años que abandoné la idea de entenderos, a vosotras, no deja de maravillarme los razonamientos y aquello que os motiva.
    He pasado un rato delicioso y admito que ya me encuentro entre tus incondicionales esperando tu nuevas.

    Un saludo, Rob

  • 29 octubre, 2011 at 11:23 am
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    Oh que bueno! Estimada señorita bloguera estilosa-donde-las-haya, debería usted cobrar por estas enseñanzas que los pobres mortales recogemos, aprendemos y utilizamos pensando «WTF! por qué no menterao yo de esto antes?!»

  • 29 octubre, 2011 at 11:56 am
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    Me encanta Silvia!!! Como siempre dando en el clavo!!! Pero yo cuando me viene ccon «venga vamos…» yo le digo «venga y regalamelos ya… que al final vamos a llegar tarde por tu culpa!!! hijo, que siempre que deseo algo… te das cuenta a toro pasao!!!» Bueno lo dicho, me encanta!!! Eres un pedazo de escritora!!! Y además se lo he leido a mi madre y le ha encantado, y dice que tienes mucha calidad, que eres tan buena escribiendo como cualquiera otra columnista de cualquier periodico de tirada. Lindaaaa!!! Triunfarás y yo que lo vea!!!

  • 29 octubre, 2011 at 12:13 pm
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    Es que no hay nadie más ciego que el que no quiere ver, querida…. porque está claro, cristalino diría yo, que los 150 pares de zapatos que tienes en el vestidor no son suficientes, jamás serán suficientes… y no deja de ser frustrante que nuestra media naranja haya nacido con la incapacidad de sentir verdadero amor por ese par nuevo que luce majestuoso en el escaparate…. y no sientan la necesidad imperante de que lo calcemos una vez y después lo guardemos en su puesto 151 del vestidor.

    Por cierto, todo esto lo comprendo pero no lo comparto, querida…. Mi amor es descendiente de zapateros, y sabe reconocer un buen zapato a la legua, y sí, alguna vez llega a casa con un par nuevo y estupendo para mi…… Toma envidia!!!!!!!!!!!!!

    • 29 octubre, 2011 at 12:24 pm
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      Verde de envidia de tu vestidor….mi debilidad son los tacones, háblale a tu amor de mí. Ya verás.

      • 29 octubre, 2011 at 12:32 pm
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        nunca le fueron las rubias, lo siento…..

        • 29 octubre, 2011 at 12:33 pm
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          Jajajajajajajajaja… la MQTP….
          Sigue así, me gusta.

  • 29 octubre, 2011 at 4:37 pm
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    Una vez más genial, Silvia! Divertido, irónico, con chispa….
    Sigue haciéndonos pasar estos ratos tan buenos leyéndote. Cada vez somos más los que estamos enganchados a tus relatos, lástima que haya gente que no sepa apreciar la ironía que desprenden, echarían un buen rato, en vez de juzgar gratuitamente sin ningún sentido del humor.
    Sigue así!
    Y gracias… 😉

  • 29 octubre, 2011 at 8:56 pm
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    Yo con un hombre así de frío, lo coloco en el escaparate en el lugar de los zapatos y a los zapatos me los llevo puestos, que ya se sabe, ande yo caliente…mejor que con un tonto. Es genial, eso se puede llevar a otro plano, que, como todo lo que tu escribes, se puede aplicar a cualquier otra cosa, materiales o no. ¡¡¡Una columna ya, que nos hace falta mentes ingeniosas como la tuya!!!

  • 29 octubre, 2011 at 10:47 pm
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    Situaciones que están descritas de una forma muy divertida, con chispa, con buenas frases ingeniosas, vamos! que sigas fatal de lo tuyo! con eso tenemos historias de todas nosotras contadas por ti. Me encanta reírme contigo…

    • 30 octubre, 2011 at 11:23 am
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      Aqui cada un@ fatal de lo suyo, pero yo un poquito menos que todos lo demás…jajajaja.

      • 30 octubre, 2011 at 12:58 pm
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        uyyyy no me creo na….jajajajajja

  • 29 octubre, 2011 at 11:19 pm
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    Silvia, tienes idea de a cuantos cafés equivalen quinientos pares de zapatos y todos con taconazos de vértigo? A lo mejor es lo que tienes que decidir. Buen post, como siempre

    • 30 octubre, 2011 at 11:22 am
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      Tú lo que quieres es un café y en tacones,,,

  • 30 octubre, 2011 at 11:26 am
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    Eso es lo mas natural que puede pasar en esta vida, zapatos de tacones en un escaparate es lo que menos puede interesar a un ser masculino……otra cosa es cuando van calzados en las piernas correctas……lo mismo con un tanga, o una blusa sexy…..colgadas no valen para nada…pero la cosa cambia cuando cambia la percha………….que sencillo es de entender al hombre…. 😉

  • 30 octubre, 2011 at 11:31 am
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    Tan real como la vida misma… los tios somos simplones esta claro… y vosotras vuestro cerebro que es The Bernarda´s Hole… Bueno bromas aparte, este blog esta genial, me he reido muchisimo leyendo todos los posts, te felicito Silvia esta FENOMENAL. Saludos

  • 30 octubre, 2011 at 4:30 pm
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    Muy bueno Silvia. Y es verdad¿por que los hombre cada vez q nos paramos en un escarate o en algun sitio q no les interesan siempre dicen,vamos que llegamos tarde? ¿tarde a donde? Si no hemos quedado con nadie ni tenemos reserva en ninguna parte? ….

  • 30 octubre, 2011 at 4:39 pm
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    Muy bueno Silvia. Y es verdad todo. ¿por que los hombres cuando nos paramos delante d un escarate no dicen,vamos que llegamos tarde? ¿tarde a donde? Si no hemos quedado con nadie ni tenemos reserva en ningun sitio? Hombres …

  • 30 octubre, 2011 at 9:43 pm
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    «Timeo Danaos et dona ferentes» Temo a los griegos aunque estos me traigan regalos.

  • 30 octubre, 2011 at 9:57 pm
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    Silvia, compras-escaparates-hombres… totalmente incompatibles!!!!! Parece que ven que te acercas a una tienda y les entra la prisa,o bien te paras frente a un escaparate y miran para otro lado y el colmo es cuando, mostrando tu mayor entusiasmo, les dices mira aquellos… en tu caso los taconazos… y echas un vistazo alrededor y HA DESAPARECIDO!!!!!! Estas hablando con nadie, porque no está al lado tuya, miras a un lado, a otro, y nada, que no lo ves… Y justo cuando te separas del cristal, como por arte de magia… aparece otra vez, no sé cómo lo hacen!!!!!
    Así que yo creo que lo mejor, entrar, comprártelo y pagarlo con su tarjeta… listo, ya tienes hecho el regalo. Y después que pregunte si «por fin» muestra interés…
    Un beso (y sigue así).

  • 31 octubre, 2011 at 4:41 pm
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    ….JAJAJA…..Que yo ya he desistido Silvia…..que no me lo llevo de compras….Total..si él no se daba por aludido…..que hay veces que creo que ni con un «LUMINOSO» de los de Broadway se enteraría…..que hay veces que dudo si realmente no se entera o si es que no quiere enterarse……Y para que dar lugar a malos rollos? si yo ya sé como es él y él sabe como soy yo. Es más….que cuando quiero comprarme algo prefiero ir sola, que de buenas a primeras censura cuantos centimetros puede medir mi tacón…vaya que lo deje hecho un enanito a mi lado, y por eso si que no paso, que no voy a ir con un metro midiendo zapatos…jajajja….

    Igual mi técnica te funciona….la espontaneidad en el asunto «regalos varios» ya ha pasado a mejor vida…me reservo mis «dias especiales» vease cumpleaños, aniversarios, etc…para que me «regale» lo que me gusta….hago una estrategia de marketing y seguimiento del producto durante las semanas o meses previos…la verdad es que se pierde todo el factor sorpresa…pero es que creo que a veces esta sobrevalorado…jajajaj…..(ya que la sorpresa te la puedes llevar positiva o negativamente).
    Alguien podría argumentar que tenerlo todo tan controlado va contra natura…..pero aunque parezca que esta todo tan superplaneado, de vez en cuando me sorprende con otros detalles que van mas allá de lo material y que hacen que no me importe que no me regale esos taconazos que tanto me han gustado….
    Y sí…..yo a mi modo también estoy «FATAL DE LO MIO», sería aconsejable hacermelo ver…..
    GENIAL COMO SIEMPRE SILVIA….Sigue así…que aunque tu vayas a saco y sin red…..siempre estará cerca esta «COLCHONETA»…UN BESITO

  • 2 noviembre, 2011 at 12:01 pm
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    Como siempre buenísimo!!, y ese día que vas tú y te compras todo lo que te ha dado la gana y llegas con tus bolsas a lo pretty woman y el te recibe con la cara demudada por el ‘cómo habrá quedado la visa’!!!. Ahora ya no paso por esa situación que lo que me lleva es al mismo estado de depresión que tenía antes de salir de compras y que solo se cura con más compras, ya no. Ahora llego a casa y sencillamente escondo mis tesoros para ir sacándolos poco a poco.
    Gracias Silvia por estos posts tan geniales!!

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