Por fin ha acabado el verano y por fin han acabado sus estilismos, porque si ya de por si es una época sudorosa, incomoda, donde abundan bichos voladores y llena de neumonías a causa de aires acondicionados , el verano si algo nos deja es una sensación confusa acerca de lo que el ser humano tiene en su cabeza de la idea del buen vestir y de sus costumbres populares.
No hay un buen verano que se tercie sin por supuesto la inauguración del uniforme oficial de todo maqui estival que se luzca por cualquier pueblo,