Si me hago una comparativa con el resto de personas que acuden en masa a comprar a un Super un sábado cualquiera, yo soy la solterona. Y de las buenas, de las solteras de las de verdad. Que aunque me imitase a mí misma no me saldría tan bien.
Hay ciertas etapas en las edades de la mujer que, sinceramente, son telas de chungas. Es ese periodo temporal en el que, una de dos,