Me puedo imaginar cómo se siente Rubalcaba o Rajoy porque me acaban de nombrar Presidenta de mi comunidad y con lo mona que una va siempre, yo visto el cargo. Y ahora en esta comunidad mando yo, ya que no lo hago en mi casa, estos se van a enterar y cada vez que bajo las escaleras me siento como una emperatriz Prusiana porque todos están bajo mis dominios. Que para eso me siento la Sissi austriaca del Ático A (ideal decorado por Pablo de la Lamarca Sevilla), y eso Pone.
Además me siento totalmente preparada, sobre todo si tengo en cuenta mi dilatada experiencia en sobresaltos como: sobrevivir a dos fines del mundo, un efecto dos mil y una pandemia de gripe A…para mí esto como que esto está chupado. Y pensar que lo sabes todo sin no saber nada y aparentarlo, no deja de ser una responsabilidad.
Yo, en cuanto tome posesión del cargo me vine arriba, así sin más, sin avisar, Y el truco de todo eso está en volverte superior pero no decirlo por humildad. Y es ese momento de decir soy una mujer nueva y voy a cambiar y toda esa mentira que parece que es verdad.
Esto del cargo tiene su morbo, que lo noto y si antes el rancio del Primero A que ni me miraba ahora se desvive por mí y me trae tartas, y el matrimonio insoportable del Quinto-C me pelotea a más no poder y yo pongo verde la gestión de mi antecesor porque de eso se trata, que tragarme todos los días los telediarios me ha dado las claves para triunfar en política.
Que yo también hice mi mini campaña, políticas de austeridad, contención del gasto corriente, presupuesto cero para gastos superfluos… hasta que me dije a mi misma: Esto es una crueldad, basta de mentiras. Y empecé a moverme por impulsos. Y conveniencias.
Asi que controlo mis dominios vigilando por la mirilla los movimientos de todos y cada uno de ellos, para, cuando vengan con quejas hacerme la Hércules Poirot y salir airosa de las controversias. Sí en plan cutre pero en mi comunidad no había presupuesto para asesores personales, asi que vivo mis momentos de decisión entre una sensación de incertidumbre e ilusión, porque entre tú y yo, no sé cómo voy a hacerlo. Lo hago y a partir de ahí que sea lo que Dios quiera.
El otro día el Erasmus del bajo monto un fiestón, y el jardinero al día siguiente venga a recoger restos orgánicos, cada vez que me veía por la escalera se acojonaba y se escondía, hasta que lo paré y le comente que a la próxima no se le ocurriera hacer la convocatoria no ya sin mi permiso sino sin mi persona como asistenta de honor, que para eso soy la Presi.
O ayer, que se escuchaba la música de la del 2.b dos manzanas más allá que parecía el portal una verbena, y me hice la loca porque seguro que estaba peleándose con su novio y cuando una sube el volumen quiere decir no te quiero. Eso lo entendí, me mimeticé con ella, y la respeté.
O el teenager del 3c que tiene preocupadísima a su madre, porque dice que no come nada, que lo ve papucho, señora, a ver si se entera, no comerá nada entre semana porque los fines de semana que Ud. no está precisamente se lo come todo, y no me extraña que llegue el lunes y no de pie con bola. A este también le paso la mano con sus escándalos a lo Kennedy, son cosas de juventud.
Así que como los tengo a todos tan contentos, tan felices, tan bien engañados, que un poco de peloteo pasional no me viene nada mal, peloteo tipo reverencia leve y besamanos. Luego ya si eso, besapiés. Para eso soy Presidenta. Y eso es mucho más que Primera Dama. Adónde vamos a llegar y adónde vamos a parar.

